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Desde el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) nos sumamos a la exigencia de formar mesas de diálogo, y que se aclaren hasta sus últimas consecuencias los casos de espionaje de parte del gobierno federal en contra de periodistas en México.

A lo largo de todo el país, hemos visto con enorme indignación la investigación publicada el día de hoy por diversas organizaciones, periodistas, así como centros especializados y universidades de los Estados Unidos, donde se expuso con lujo de detalle, la forma en la cual los periodistas de Río Doce, Ismael Bojórquez y Andrés Villarreal, fueron espiados a través del software israelí “Pegasus”, tras el asesinato de nuestro colega del mismo medio, Javier Valdez.

Estas acciones resultan sumamente graves, no solo por el hecho de que suman ya 24 casos comprobados de espionaje en México a través de este software de la empresa NSO Group, el cual tiene convenios con la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría General de la República, sino que además, a juzgar por las afirmaciones vertidas por los especialistas extranjeros que estuvieron en la conferencia de prensa, se trata del caso más extenso y grave que jamás hayan detectado a lo largo de su trayectoria internacional, lo cual resulta por demás indignante.

Es decir, se trata de evidencias que apuntan a un espionaje sistemático de parte de instituciones del estado mexicano, en contra de periodistas, defensores de derechos humanos y hasta posibles adversarios políticos.

De forma contundente, desde el SNRP nos unimos al llamado no solo para desclasificar y aclarar todos los casos de espionaje contra periodistas, sino también a adoptar medidas para evitar que este tipo de acciones se sigan suscitando, pues no están claros los objetivos de dichas intervenciones; aunque por la tendencia de espiar periodistas críticos del sistema, son procedimientos que se prestan a malos manejos, y que atentan contra la estabilidad de un sistema democrático.

De igual forma exigimos clarificar si nuestro compañero asesinado Javier Valdez también fue objeto de dicho espionaje, pues no se puede descartar una línea de investigación relacionada con estas deleznables acciones de estado.

Basta de espiar a periodistas y de permitir que los criminales que atentan contra nosotros, permanezcan en total impunidad.

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