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Desde el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa, externamos nuestra más profunda preocupación, por la forma en la cual se está conduciendo la dirección de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (Notimex), desde donde se descalifica e insulta de forma preocupante, la memoria de periodistas asesinados, siendo en esta ocasión el caso de nuestro colega Carlos Domínguez Rodríguez, lo que nos conduce a emitir este extrañamiento.

De acuerdo a las denuncias vertidas por Carlos Domínguez Ramírez, hijo del compañero periodista asesinado en Tamaulipas en enero del 2018, la directora de la agencia, Sanjuana Martínez, le habría colgado una llamada telefónica, al momento en el que solicitaba su legítimo derecho de réplica, después de que a través de la agencia estatal se difundiera una entrevista en video, con un testimonio de dudosa procedencia, donde se arremetía con injurias y sin evidencia alguna, en contra del finado comunicador.

De entrada, la forma poco cordial de conducirse de la directora de Notimex, nos parece inapropiada para una servidora de su envergadura, pero el problema no solo es la forma descortés, sino que, siendo las 19 horas del día 20 de mayo, Carlos Domínguez, sigue señalando en redes sociales, que aún no le conceden el derecho de réplica que por ley tiene, para defender la memoria de su padre, por los adjetivos vertidos, por un sujeto, que además presume de su íntima amistad con la señora Sanjuana Martínez.

Pues nos parece importante señalarlo, ya que para las afirmaciones de que el difunto periodista, era “un chayotero”, “mercenario”, que “le pagaba el gobernador”, emitidas en tono de justificación de su asesinato, no se muestra una sola migaja de evidencia; y en cambio, sí hay múltiples evidencias documentales que refieren, que el señor que realiza esas afirmaciones, Raymundo Ramos Vázquez, pudiera tener nexos con el crimen organizado.

Basta recordar la averiguación previa AP/PGR/SEIDO/VEITA/073/2015, donde existen testimonios judiciales de detenidos, que afirman tener conocimiento, de que el señor Ramos y su empresa, el Centro de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (CDHNL), han recibido onerosos pagos de parte de grupos del narcotráfico. De igual forma, en este sindicato, tenemos conocimiento de varios casos que Raymundo Ramos ha representado, y donde ha defendido la integridad de presuntas personas inocentes, pero de las cuales, existe evidencia documental, de que realizaban actividades propias del crimen organizado, como lo es la portación de armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas.

Por tanto, nos preocupa de sobremanera, que al igual que como sucedió en el caso de la periodista Guadalupe Lizárraga, Notimex, una agencia de estado, rompa la objetividad, y actúe de forma tendenciosa, favoreciendo las posturas y opiniones de personas que están siendo investigadas por sus actividades delictivas; y más grave aún, cuando esta voz está siendo usada para denostar y agredir a trabajadores de los medios de comunicación, que es lo que en nuestra organización defendemos con vehemencia.

Cabe señalar además, que claramente pareciera haber aquí también intereses personales, pues en los más de diez años de trayectoria que supuestamente tiene la organización representada por el señor Ramos, en su único canal oficial en redes sociales, una página de Facebook, la única fotografía que se muestra de su actividad profesional, es una imagen donde posa sonriente, acompañado de la señora Sanjuana Martínez, lo que devela también una relación cercana y personal, que podría estar interfiriendo con el criterio que debería manejar una agencia imparcial, como lo es la institución oficial de noticias del estado mexicano.

Nos preocupa además, que este tipo de agresiones al gremio periodístico, sigan siendo recurrentes en el mínimo lapso de tiempo que la agencia se encuentra bajo la dirección de la periodista Martínez, pues ya antes, desde este mismo sindicato, nos hemos pronunciado por agresiones flagrantes, como la sufrida contra los corresponsales de Notimex en el extranjero, así como también por el caso de la censura a la periodista Guadalupe Lizárraga; no obstante que en días recientes, de igual forma se han presentado otros casos bochornosos, como la manera facciosa con la cual se abordó la presentación del libro del periodista Héctor de Mauleón, con quien la directora de la agencia, también tiene un largo historial de líos personales y políticos, así como también las denuncias que han llegado incluso al Congreso de la Unión, y que de igual forma acusan un accionar parcial e irresponsable de la agencia.

Esperamos que estos señalamientos, contribuyan a generar los cambios que permitan definir una agencia noticiosa, a la altura de las expectativas que este país tiene y merece.

Fernando Olivas Ortiz. Secretario General del SNRP.
20 de mayo 2019, México.

 

Foto de archivo. Noticieros Televisa

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