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23 de septiembre 2017.- Las labores de rescate en la golpeada Ciudad de México tras un devastador terremoto esta semana eran retomadas el sábado, luego de que un sismo ocurrido temprano en la mañana sacara a la gente de sus casas y provocara la paralización temporal de los trabajos de salvamento para revisar posibles daños y riesgos.

El Servicio Geológico de los Estados Unidos dijo que el nuevo terremoto fue relativamente superficial y tuvo epicentro cerca de Juchitan, una región del estado de Oaxaca golpeada fuertemente por otro sismo el 7 de septiembre. El servicio sismológico local ha reportado el sábado varios movimiento telúricos en la zona.

Miles de personas en la populosa Ciudad de México, así como en otros estados del país, salieron corriendo a las calles, hasta en pijamas, al escuchar la alarma sísmica el sábado. El país de unos 123 millones de habitantes ha sufrido dos poderosos sismos este mes, que han dejado casi 400 muertos.

“Yo pensé que era la televisión, estaba viendo un reportaje sobre el rescate en Tlalpan y escuché más fuerte la alarma y bajé con mi familia”, dijo Sergio Cedillo, de 49 años, sobre el sismo que ocurrió minutos antes de las 0800 hora local.

Y aunque en Oaxaca había reportes de un puente que se daño aún más con el sismo del sábado y una decena de casas terminaron de colapsar, en Ciudad de México las autoridades reportaron que no se registraron daños dado que el sismo se sintió levemente en la mayor parte de la populosa zona capital.

Imágenes de televisión mostraron cómo después de una parada temporal en las actividades de rescate, las operaciones eran retomadas con socorristas y voluntarios en la búsqueda de víctimas tras el terremoto, el más mortífero desde uno ocurrido en 1985 que dejó miles de muertos.

ENTRE LA ESPERANZA Y LA DESESPERACIÓN

Conforme pasan las horas, la desesperación crece entre los angustiados familiares de las personas que se supone están aún bajo los escombros y exigían al Gobierno acelerar la búsqueda.

Ayudados por perros rastreadores y sensores de calor, los equipos de especialistas continuaban escarbando entre los restos de decenas de edificios colapsados en la capital.

Pero los esfuerzos contrarreloj no eran suficientes para los parientes de cientos de desaparecidos después de que se atravesara el umbral de las primeras 72 horas de búsqueda, consideradas cruciales para encontrar personas con vida.

“Esperemos en Dios que estén vivos, que aguanten”, dijo María Isela Sandoval, una afligida ama de casa de 38 años, que esperaba noticias de un sobrino que quedó bajo el tropel de ladrillos y fierros del edificio donde trabajaba en la colonia Roma, uno de los barrios de moda de la capital y también de los más afectados por el terremoto.

En medio de la zozobra, un grupo de familiares de desaparecidos se manifestaron el viernes con pancartas para el presidente, Enrique Peña Nieto, y el alcalde capitalino, Miguel Ángel Mancera, exigiendo que aceleren las labores de rescate.

“El mexicano ha sido reconocido como guerrero, y no vemos eso”, dijo José García, un arquitecto de 35 años, quejándose de que las autoridades no dejaban a civiles sumarse a la búsqueda.

Aunque las probabilidades se apagaban, el Gobierno ha insistido en que seguirán las operaciones de los brigadistas, antes de dar paso a la maquinaria pesada y demoler lo que queda.

Después de varios días de búsqueda, los rescatistas encontraban más muertos que sobrevivientes, alimentando la frustración entre las cuadrillas de voluntarios.

Miles que se quedaron sin hogar volvieron a pasar la noche en tiendas de campaña y albergues e incluso en las calles. En los centrales estados Morelos y Puebla, donde fue el epicentro, víctimas que viven en zonas más alejadas se lamentaban de que la ayuda llegaba a cuentagotas.

El terremoto de magnitud 7.1 también ha dejado unos 2,000 lesionados que podrían engrosar la lista de casi 300 fallecidos.

En un intento por subir el ánimo de los mexicanos, algunos futbolistas aceptaron retomar la actividad normal de los entrenamientos y de los partidos del torneo local.

Aunque la dimensión de los daños todavía no era clara, la firma de análisis de riesgo Air Worldwide calculó que las pérdidas aseguradas por el desastre podrían alcanzar los 2,067 millones de dólares.

El mexicano Banco Base dijo que el potente sismo afectará la expansión económica del país de este año, sumándose a los pronósticos de CitiBanamex, quien redujo su estimación para el desempeño de la economía local, que ya batalla con un magro crecimiento.

 

Reuters

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