Hoy fue confirmada la noticia que nunca debió llegar. Tras 25 días de incertidumbre, desinterés y nulos resultados, la Secretaría de Marina fue quien finalmente confirmó el asesinato de nuestra compañera periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora de Pulso Informativo del Sureste, quien fue privada de la libertad el pasado 2 de junio en Nanchital, Veracruz.
El hecho había causado conmoción a nivel mundial, pues además la propia comunicadora grabó su propio secuestro, en imágenes que dieron la vuelta al mundo, a pesar de ello, el estado mexicano, fue incapaz de movilizarse de forma contundente y oportuna para evitar que nuestra compañera fuera ejecutada.
Desde el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) condenamos con la más absoluta firmeza y en los términos más enérgicos este crimen atroz, que vuelve a enlutar al periodismo mexicano y representa un nuevo golpe artero contra la libertad de expresión.
Nos duele profundamente la pérdida de una compañera más. Nos indigna que, una vez más, una periodista haya sido secuestrada y asesinada en un estado donde ejercer el periodismo se ha convertido, desde hace años, en una actividad de altísimo riesgo, y donde las mismas agresiones a la libertad de prensa, comienzan desde las autoridades, incluida la gobernadora Rocío Nahle García. Veracruz continúa siendo el estado más peligroso del país para quienes tienen la responsabilidad de informar a la sociedad, una realidad que no puede seguir normalizándose ni aceptándose con resignación.
Cada periodista asesinado no representa únicamente una vida arrebatada; representa también un ataque directo al derecho de la ciudadanía a estar informada, un intento por imponer el miedo, el silencio y la censura mediante la violencia.
Exigimos que este crimen sea esclarecido en su totalidad, que todos los responsables materiales e intelectuales sean llevados ante la justicia y que no exista espacio para la impunidad. Asimismo, demandamos que se brinde protección efectiva a la familia de nuestra compañera, así como a quienes pudieran encontrarse en situación de riesgo derivado de estos hechos.
De igual forma exigimos atender las denuncias que está emitiendo la misma familia, a quien tampoco se les ha dado un trato digno, tomando en cuenta la condición de víctima que representa, con base en lo estipulado en la normativa nacional.
También reiteramos el llamado urgente al Estado mexicano para que deje de reaccionar únicamente cuando las tragedias ya son irreversibles y fortalezca, de manera real y efectiva, los mecanismos de prevención y protección para periodistas. La seguridad de quienes ejercen la labor informativa no puede seguir dependiendo de la suerte ni de respuestas tardías.
No podemos seguir contando periodistas asesinados mientras los discursos oficiales hablan de libertad de expresión. El asesinato de Roxana Guzmán es un recordatorio doloroso de la deuda que el estado mexicano mantiene con el gremio periodístico y con toda la sociedad mexicana.
Desde el SNRP expresamos nuestra solidaridad y acompañamiento a la familia, amistades y colegas de Roxana. Honraremos su memoria defendiendo los principios que guiaron su labor: informar con libertad, con dignidad y sin miedo.
¡Ni un periodista más asesinado en México!
Comité Ejecutivo Nacional
Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa

Deja un comentario